El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es una enfermedad que se vuelve visible en algunos niños de edad preescolar y en niños que cursan los primeros años escolares. Es difícil para estos niños controlar su comportamiento y/o prestar atención. Se estima que el 7% de los niños padecen del TDAH o aproximadamente 4 millones de niños en los Estados Unidos. Es decir, que en un salón de 25 a 30 niños, es probable que al menos uno padezca del TDAH.
El TDAH fue descrito por primera vez por el Dr. Heinrich Hoffman en 1845. Fue un médico que escribió libros de medicina y psiquiatría, pero también fue un poeta que se interesó en escribir cuentos de niños, al no encontrar material de lectura apropiado para su hijo de 3 años. Como resultado, escribió un libro de poemas ilustrado sobre los niños y sus características. “La Historia del Inquieto Philip” era una descripción precisa de un niño que padecía del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. Sin embargo, no fue sino hasta 1902 cuando Sir George F. publicó una serie de conferencias que dictó en el Colegio Real de Médicos en Inglaterra, en el cual describía a un grupo de niños impulsivos con significativos problemas de comportamiento, causados por una disfunción genética y no por una crianza deficiente, lo que hoy seria fácilmente reconocido como padecer del TDAH1. Desde entonces, se han publicado varios miles de escritos científicos acerca del desorden, que proveen información acera de su naturaleza, su curso, sus causas, sus daños y sus tratamientos.
Un niño que padece del TDAH le toca enfrentar una tarea difícil más no insuperable. A fin de alcanzar su potencial pleno, el o ella debe recibir ayuda, guía, y entendimiento de sus padres, guía de sus consejeros y del sistema público de educación. Este documento contiene información acerca del TDAH y de su control, incluyendo investigaciones sobre medicamentos e intervenciones de comportamiento, así como también recursos sobre opciones educativas.
Debido a que el TDAH con frecuencia continúa en la adultez. Este documento contiene una sección acerca del diagnóstico y el tratamiento de adultos que padecen del TDAH.
Las características principales del TDAH son inatención, hiperactividad e impulsividad. Estos síntomas se presentan en la vida de un niño a temprana edad. Debido a que los niños normales puedan presentar tanto estos síntomas en niveles más bajos, como otros síntomas causados por otro trastorno, es importante que se le practique al niño un examen minucioso y se le diagnostique apropiadamente por un profesional calificado.
Los síntomas del TDAH se presentarán en transcurso de varios meses, con frecuencia con síntomas de impulsividad e hiperactividad precedidos por otros como la inatención, los cuales pueden no surgir hasta dentro de otro año. Distintos síntomas pueden surgir en distintas situaciones, dependiendo de las demandas que la situación pueda representar para el auto control del niño. Un niño que “no puede quedarse quieto”, o interrumpe de otra manera, será notable en la escuela. Sin embargo el distraído puede pasar desapercibido. Al niño impulsivo que actúa antes de pensar se le puede llegar a considera como “un problema de disciplina”; mientras que el niño que es pasivo o perezoso puede ser percibido meramente como desmotivado. Sin embargo ambos padecen de distintos tipos de TDAH. Todos los niños en algunos momentos son inquietos, a veces actúan sin pensar, y a veces pasan el tiempo soñando. Pero cuando la hiperactividad, la distracción, la falta de concentración o la impulsividad del niño comienzan a afectar su desempeño escolar, sus relaciones sociales con otros niños o su comportamiento en casa, se puede sospechar que padece del TDAH. Pero debido a que dichos síntomas varían tanto según la situación, nos es fácil de diagnosticar, especialmente cuando la inatención es el síntoma principal.
Según la versión más reciente del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales2 (DSM-IV-TR), existen tres tipos de patrones de conducta que indican la presencia del TDAH. Las personas que padecen del TDAH suelen mostrar diversos signos de ser consistente inatención. Pueden mostrar un patrón de hiperactividad e impulsividad mucho mayor que otros de su edad. O pueden mostrar los tres tipos de comportamiento. Esto quiere decir que existen tres subtipos de TDAH reconocidos por los profesionales. Estos son: tipo predominantemente hiperactivo-impulsivo (que no muestra inatención significativa); tipo predominantementeinatento (que no muestra comportamiento hiperactivo-impulsivo)a veces llamado TDA – un término obsoleto para el trastorno y el tipo combinado (que muestra síntomas tanto de inatención, como de hiperactividad-impulsividad)
Los niños hiperactivos siempre parecen estar “en marcha” o en constante movimiento. Ellos corren por todas partes tocando o jugando con lo que tengan a la vista o hablan incesantemente. Tareas como sentarse quietos durante la cena o durante una clase en la escuela pueden resultarles difíciles. Se retuercen y se inquietan en sus asientos o deambulan por el salón. Además suelen zarandear los pies, tocar todo o golpear ligeramente sus lápices contra la mesa. Tanto los adolescentes, como los adultos hiperactivos suelen sentirse inquietos. Con frecuencia reportan que necesitan mantenerse ocupados y pueden intentar hacer varias cosas a la vez.
Los niños impulsivos parecen incapaces de reprimir sus reacciones inmediatas o pensar antes de actuar. A menudo dicen comentarios inapropiados, demuestran sus emociones sin moderación y actúan sin consideración de las consecuencias posteriores por su conducta. Debido a su impulsividad les resulta difícil esperar por las cosas que desean o esperar su turno al participar en algún juego. Ellos le pueden arrebatar un juguete a otro niño o inclusive pegarle cuando están molestos. Sin embargo, los adultos y los adolescentes pueden decidir realizar tareas de manera impulsiva, que les brinden un beneficio pequeño pero inmediato en lugar de ocuparse en actividades que requieran de más esfuerzo, no obstante, proporcionándoles mayores recompensas pero no inmediatas.
Algunas de las señales de la hiperactividad-impulsividad son:
Los niños que son inatentos tienen dificultad para mantener sus mentes en una sola cosa y tienden a aburrirse de una tarea luego de unos minutos. No obstante, si están haciendo algo que en realidad disfruten, no tienen problemas en prestar atención. Pero el enfocarse deliberadamente, concentrar su atención a la organización y al cumplimiento de una tarea o aprender algo nuevo es difícil.
La tarea escolar es particularmente difícil para estos niños. Los mismos olvidan anotar una asignación, o la dejan en la escuela. También olvidan traer un libro a casa, o traerán el equivocado. La tarea escolar, finalmente terminada, está llena de errores y tachones. La tarea escolar es a menudo causa de frustración por parte del acudiente y el niño.
El DSM-IV-TR brinda estas señales como falta de atención:
Los niños diagnosticados con el TDAH de tipo predominantemente inatento son rara vez impulsivos o hiperactivos, sin embargo tiene problemas significativos para prestar atención. Estos parecen estar soñando despiertos, distraídos, se confunden con facilidad, de movimientos lentos y a veces letárgicos. Estos pueden tener dificultad en procesar información tan rápida y acertadamente como otros niños. Cuando el profesor da instrucciones orales e inclusive escritas, este niño tiene dificultad para entender lo que el o ella se supone que tiene hacer y comete errores frecuentes. Sin embargo el niño permanece callado, discretamente, e inclusive parece estar trabajando pero sin prestar atención o entender la tarea y las instrucciones.
Estos niños no demuestran problemas significativos de impulsividad o hiperactividad en el salón de clases, en el campo escolar, o en el hogar. Estos pueden llevarse mejor con otros niños que aquellos que padecen del TDAH de tipo hiperactivo-impulsivo, y pueden no tener las mismas clases de problemas sociales tan comunes como con los que padecen del TDAH. Por lo que a menudo sus problemas de inatención son pasados por alto. Pero ellos necesitan ayuda tanto como los niños con otros tipos de TDAH.
No todas las personas que son hiperactivas, inatentas o impulsivas padecen del TDAH. Ya que la mayoría de las personas dicen cosas que no quisieron decir, o saltan de una tarea a otra, o se vuelven desorganizados y olvidadizas, ¿cómo pueden los especialistas certificar que el problema es TDAH?
Como todos exhibimos algunos de estos comportamientos a veces, el diagnóstico requiere que tal comportamiento exhibido sea de un nivel inapropiado para la edad de la persona. Los parámetros de diagnostico también contienen parámetros específicos para determinar cuando los síntomas indican que es TDAH. Los comportamientos pueden aparecer desde temprana edad, antes de los 7 años, y continuar por lo menos 6 meses. Además a esto, los comportamientos deben crear una discapacidad real en al menos dos áreas de la vida de una persona como el salón de clases, el campo de juegos, el hogar, la comunidad, o en situaciones sociales. De manera que sí una persona demuestra alguno de los síntomas pero su tarea escolar y sus amistades no se ven afectadas por estos comportamientos, esta persona no sería diagnosticada con el TDAH. Ni tampoco un niño que parece ser demasiado activo en el campo de juegos pero que se desenvuelve bien en otros sitios recibiría un diagnóstico de TDAH.
Para evaluar si un niño padece del TDAH, los especialistas han considerado las siguientes preguntas como críticas: ¿Son estos comportamientos excesivos, a largo plazo, y dominantes? Es decir, ¿ocurren más a menudo que en otros niños de la misma edad? ¿Son un problema continuo, no solo una respuesta a una situación temporal? ¿Acaso estos comportamientos ocurren en varios escenarios o solo en un lugar específico como en el campo de juegos o en el salón de clases? El patrón de comportamiento de la persona es comparado a un grupo de criterios y características del desorden enlistadas en el DSM-IV-TR.
Algunos padres ven estas señales de inatención, hiperactividad e impulsividad en su hijo antes que este entre a la escuela. El niño puede perder interés en jugar o ver un programa de televisión, o corre completamente fuera de control. Pero debido a que los niños maduran a diferentes edades y son muy diferentes en personalidad, temperamento y niveles de energía, es útil obtener la opinión de un experto para determinar si el comportamiento es apropiado para la edad del niño. Los padres pueden solicitar al pediatra, o a un psicólogo o psiquiatra infantil, evaluar si el niño tiene un trastorno por déficit de atención con hiperactividad o es, lo más probable a esta edad, solamente inmaduro o inusualmente exuberante.
Un padre de familia o acudiente puede sospechar del TDAH o este puede pasar inadvertido hasta que el niño tenga problemas en la escuela. Dado que el TDAH tiende a afectar el funcionamiento en la escuela, a veces el profesor es el primero en reconocer que el niño es hiperactivo o inatento y puede señalárselo a los padres y/o consultar con el psicólogo escolar. Debido a que los profesores trabajan con niños, estos pueden saber como un niño “promedio” se comporta en situaciones de aprendizaje que requieran atención y auto control. Sin embargo, los profesores pueden fallar en observar las necesidades de los niños son más inatentos y pasivos pero que son callados y cooperativos, como aquellos que padecen del TDAH de tipo predominantemente inatento.
Una de las primeras preguntas que los padres de familia se hacen es ¿Por qué? ¿Qué pudo salir mal? “¿Acaso hice algo que pudo haber causado esto?” Existe muy poca evidencia convincente en la actualidad que compruebe que el TDAH puede ser ocasionado por factores sociales o por métodos de crianza. Las causas más substanciales parecen estar relacionadas con la rama de la neurobiología y la genética. Esto no quiere decir que los factores del entorno no influyan en la severidad del trastorno, y especialmente en el grado de discapacidad y sufrimiento que el niño pueda experimentar, pero dichos factores no parecen dar origen a la enfermedad por si mismos.
El enfoque de los padres debe ser seguir adelante y encontrar la mejor manera posible de ayudar a su hijo. Los científicos se esta investigando posibles causas de origen en un esfuerzo para identificar mejores formas de tratamiento, y tal vez algún día, poder prevenir el TDAH. Estos están descubriendo más y más evidencia de que el TDAH no parece originarse en el entorno familiar, sino de causas biológicas. Este conocimiento puede eliminar toda carga de culpa que los padres puedan sentir por el comportamiento de su hijo.
En las últimas décadas, los científicos han desarrollado varias teorías acerca de las causas del TDAH. Algunas de estas teorías han terminado en callejones sin salidas, mientras otras han surgido en nuevas vías de investigación.
Los estudios han demostrado una posible correlación entre el uso de cigarrillos y alcohol durante el embarazo y el riesgo de que el bebe pueda padecer del TDAH. Como precaución, es mejor evitar el cigarrillo y el alcohol durante el embarazo.
Otro de los agentes del entorno que puede estar asociado a un mayor riesgo del TDAH son los niveles de plomo en el cuerpo de un niño preescolar. Debido a que el plomo ya no es permitido en la pintura y solo se encuentra en edificios antiguos, los niveles de exposición al plomo no son tan frecuentes como alguna vez lo fueron. Los niños que viven en edificios antiguos en el cual el plomo todavía existe en la plomería o en la pintura pueden encontrarse en riesgo.
Una de las primeras teorías era que los trastornos de atención eran causados por lesiones cerebrales. Algunos niños que han sufrido accidentes que conducen a una lesión cerebral pueden mostrar síntomas de comportamiento similares a aquellos que padecen del TDAH pero solo un pequeño porcentaje de niños que padecen del TDAH han sufrido una lesión cerebral traumática.
Se ha sugerido que los trastornos de atención son causados por el azúcar refinado o por los aditivos alimenticios, o que los síntomas del TDAH se agravan por el azúcar o los aditivos alimenticios. En 1982, los Institutos Nacionales de Salud realizaron una conferencia científica de consenso para discutir este tema. Se encontró que las restricciones dietéticas ayudaban al 5 % de los niños que padecían de TDAH, en su mayoría niños con alergias a ciertos alimentos.3 Un estudio reciente sobre el efecto del azúcar en los niños, utilizando azúcar un día y un substituto en días alternos, sin que los padres, el personal o los niños supiesen cual sustancia estaba siendo utilizada, no demostró efecto significativo alguno de que el azúcar afectase su comportamiento o su aprendizaje.4
En otro estudio, a aquellos niños, cuyas madres sentían que eran sensibles al azúcar, se les dio aspartamo como un substituto del azúcar. La mitad de las madres fueron informadas que sus hijos se les había dado azúcar, y la otra mitad que a sus hijos se les había dado aspartamo. Aquellas madres que pensaron que sus hijos habían recibido azúcar evaluaron que sus hijos eran mucho más hiperactivos que otros niños y fueron mucho más críticas sobre su comportamiento.5
Los trastornos de atención suelen ser hereditarios, de modo que es probable que sus influencias sean genéticas. Los estudios indican que un 25 por ciento de los parientes cercanos en las familias de niños que padecen del TDAH también padecieron del TDAH, mientras que la tasa en la población general es del 5%.6 Muchos estudios sobre gemelos muestran que existe una fuerte influencia genética en este trastorno.7
Los investigadores continúan estudiando cuál es la contribución genética al TDAH; y de identificar los genes que hacen susceptible al TDAH, a una persona. Desde su creación en 1999, la Red Genética Molecular del Déficit por Atención con Hiperactividad ha servido como una vía para que los investigadores compartan sus hallazgos acerca de las posibles influencias genéticas en el TDAH. 8
El conocimiento básico de la estructura del cerebro es útil para comprender la investigación que los científicos realizan a fin de encontrar una base física para el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Una parte del cerebro en la cual los científicos se han enfocado son los lóbulos frontales. Los lóbulos frontales nos permiten solucionar problemas, planificar, entender el comportamiento de otros y refrenar nuestros impulsos. Los dos lóbulos frontales, el derecho y el izquierdo, se comunican entre sí a través del cuerpo calloso (amplio tracto nervioso que conecta el lóbulo frontal derecho con el izquierdo).
Los ganglios basales son las materias grises interconectadas en lo profundo del hemisferio cerebral que sirven como conexión entre el cerebro y el cerebelo; y con el cerebelo, son responsables de la coordinación motora. El cerebelo se encuentra divido en tres partes. La parte media se conoce como el vermis.
Las áreas del cerebro que se conocen que están involucradas con la atención son el gyrus cingulado anterior para el control ejecutivo, la Corteza Prefrontal Lateral Dorsal (CPLD) para la memoria de trabajo, y el lóbulo frontal derecho para la agudeza mental.
Todas estas partes del cerebro han sido estudiadas a través del uso de distintos métodos de visualización o estudio del cerebro por medio del diagnóstico por imágenes. Estos métodos incluyen el diagnóstico neurológico funcional por imágenes, como la imagen de resonancia magnética funcional (IRMf), tomografía por emisión de positrones (TEP), y la tomografía computarizada de emisión de fotón (TCEF). Todas estas lecturas miden el flujo sanguíneo en el cerebro o el metabolismo del cerebro; las diferencias en los individuos que padecen del TDAH se han asociado a través de estos estudios. Por ejemplo, las lecturas de TCEF, en los pacientes que no padecen del TDAH, mostraron la activación del área del gyrus cingulado anterior en sus cerebros durante una prueba de conteo de atención, mientras que los pacientes si padecen del TDAH mostraron la activación de una región completamente separada de sus cerebros mientras realizaban la misma prueba. Esto demuestra que los individuos que padecen del TDAH usan diferentes vías cerebrales para enfocarse y concentrarse.
Para el año 2002, los investigadores en el Área de Psiquiatría Infantil del Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) habían estudiado a 152 niños y niñas que padecían del TDAH, comparados a 139 controles por edad y sexo que no padecían del TDAH. Los niños fueron examinados por lo menos dos veces, y en algunas ocasiones hasta cuatro veces durante una década. Como grupo, los niños que padecían del TDAH demostraron tener diferencias estructurales en varias regiones del cerebro involucradas con la atención y el movimiento – los lóbulos frontales, la materia gris temporal, el núcleo caudado, y el vermis del cerebelo.
Aunque este estudio a largo plazo utilizó el IRM para examinar los cerebros de los niños, los investigadores enfatizaron que el IRM es una herramienta de investigación y que no puede ser utilizada para diagnosticar el TDAH en ningún niño. Esto también es cierto para cualquier otro método neurológico que sea para evaluar el cerebro, como el TEP y el TCEF.
Trastornos que a veces acompañan al Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad
Deficiencias de Aprendizaje
Muchos niños que padecen del TDAH –aproximadamente del 20 a 30 por ciento- también sufren de una deficiencia de aprendizaje (LD) específica. En la etapa preescolar, estas deficiencias incluyen dificultad en entender ciertos sonidos o palabras y/o dificultad en expresarse con palabras. En niños de la etapa escolar, podrían aparecer problemas para leer o deletrear, problemas de escritura y problemas con la aritmética. Un tipo de trastorno de la lectura, dislexia, es relativamente común. Los trastornos de lectura afectan hasta un 8 por ciento de los niños de primaria.
Trastorno de Tourette
Una muy pequeña porción de la gente que padecen del TDAH, al mismo tiempo padecen de un trastorno neurológico llamado el Trastorno de Tourette. La gente con este trastorno tiene varios tics nerviosos y peculiaridades repetitivas, tales como pestañeos, contorsiones faciales o muecas. Otros pueden aclarar sus gargantas con frecuencia, resoplar, respirar, o gritar algunas palabras. Estos comportamientos pueden ser controlados con medicamentos. Aunque muy pocos niños padecen de este Trastorno, muchos casos de Tourette son asociados con TDAH. En tales casos, ambos trastornos requieren tratamiento que puede incluir medicamentos.
Trastorno Negativo Desafiante/Trastorno Oposicionista Desafiante (ODD)
De un tercio a la mitad de los niños que padecen del TDAH – en su mayoría varones – padecen de otra condición, conocida como Trastorno Oposicionista Desafiante o Trastorno Negativo Desafiante (ODD). Estos niños son muchas veces desafiantes, necios, no obedecen órdenes, tienen ataques de ira o son beligerantes. Discuten con los adultos y se rehúsan a obedecer.
Trastorno de Conducta
De 20 a 40 por ciento de los niños que padecen del TDAH pueden eventualmente desarrollar un trastorno de conducta (CD), un patrón más serio de comportamiento antisocial. Estos niños frecuentemente roban o mienten, pelean o abusan de otros, y están en un riesgo muy real de meterse en problemas en la escuela o con la policía. Violan los derechos básicos de los demás, son agresivos hacia personas y/o animales, destruyen propiedad, invaden casas ajenas, cometen robos, cargan o usan armas y toman parte en actos vandálicos. Estos niños o adolescentes corren un alto riesgo de utilizar substancias ilícitas, y luego sufrir dependencia y cometer abuso. Necesitan ayuda inmediata.
Ansiedad y Depresión
Algunos niños que padecen del TDAH muchas veces tienen, al mismo tiempo, ansiedad o depresión. Si la ansiedad o la depresión es reconocida como tal y tratada, el niño podrá manejar mejor los problemas que conlleva padecer del TDAH. Inversamente, el tratamiento efectivo del TDAH puede tener un impacto positivo en la ansiedad ya que el niño podrá manejar mejor sus tareas académicas.
Trastorno Bipolar
Algunos estudios sugieren que alrededor de 10% de los niños con TDAH también padecen del Trastorno Bipolar. Diferenciar entre TDAH y el Trastorno Bipolar en la niñez puede ser difícil. En su forma clásicas, el trastorno bipolar es caracterizado por un ciclo de cambios de estado de ánimo entre periodos de altos y bajos intensos. Pero en los niños, el trastorno bipolar puede ser visto como un desregulación un tanto crónica del ánimo, con una mezcla de euforia, depresión e irritabilidad.
Además, hay algunos síntomas que pueden estar presentes ambos en TDAH y el trastorno bipolar, tales como altos niveles de energía y una necesidad reducida de dormir. Entre los síntomas que diferencian a los niños con TDAH de los que padecen de trastorno bipolar están los ánimos eufóricos y de grandiosidad, características distintivas de un niño con trastorno bipolar.
El Tratamiento del TDAH
Cada familia quiere determinar que tratamiento será más efectivo para su hijo. La pregunta deber ser respondida siempre en una consulta con un profesional del cuidado de la salud. Para ayudar a las familias a tomar esta importante decisión, el Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH) ha patrocinado muchos estudios de tratamientos para el TDAH y ha conducido el más intensivo estudio jamás tomado para la evaluación del tratamiento de éste trastorno. Este estudio es conocido como el Estudio Multimodal de Tratamiento de Niños con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (MTA). El NIMH está conduciendo ahora un ensayo clínico para niños de los 3 a los 5.5 años (Tratamiento del TDAH en Niños de Edad Preescolar).
El Estudio Multimodal de Tratamiento de Niños con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad
El estudio MTA incluyó 579 (95 a 98 en cada uno de los 6 sitios de tratamiento) niños y niñas de primaria que padecen del TDAH, quiénes fueron asignados aleatoriamente a uno de 4 programas de tratamiento: (1) Manejo con medicación solamente; (2) Tratamiento de comportamiento solamente; (3) una combinación de ambas; (4) cuidado rutinario de la comunidad. En casa uno de los sitios de estudio, tres de los grupos fueron tratados por los primeros 14 meses con un protocolo específico y el cuarto grupo fue referido al tratamiento comunitario de la escogencia de los padres. Todos los niños fueron examinados nuevamente con regularidad a través del período de estudio. Una parte esencial del programa era la cooperación de las escuelas, incluyendo a los directores y maestros. Los maestros y los padres por igual calificaban al niño en hiperactividad, impulsividad, falta de atención, síntomas de ansiedad y depresión, como también aptitudes sociales.
Los niños en 2 grupos (manejo de medicamentos solamente y el tratamiento en combinación) eran vistos mensualmente por media hora en cada visita médica. Durante estas visitas de tratamiento, el doctor que recetaba el medicamento hablaba con el padre, conocía al niño, y luego buscaba determinar cualquier preocupación que la familia pudiera tener respecto al medicamento o las dificultades relacionadas al TDAH del niño. Adicionalmente, los médicos buscaban retroalimentación de los maestros en una base mensual. Los médicos en el grupo de solo-medicamentos no proveyeron terapia de conducta o comportamiento, pero si aconsejaron a los padres cuando era necesario, respecto a problemas que podría tener el niño.
En el grupo de tratamiento de comportamiento únicamente, las familias se encontraban hasta 35 veces con un terapeuta de comportamiento, mayormente en sesiones de grupo. Estos terapeutas también visitaban repetidamente las escuelas para consultar con los profesores de los niños y supervisar a una ayudante especial asignada a cada niño en el grupo. Adicionalmente, los niños atendieron a un programa especial de tratamiento en un campamento de verano por 8 semanas, en donde trabajaron en habilidades académicas, sociales y deportivas, y en donde se les aplicó una terapia de comportamiento intensiva a fin de asistir a los niños a mejorar su comportamiento.
Los niños en el grupo de terapia combinado recibieron ambos tratamientos, que quiere decir, la misma asistencia que recibieron los del grupo de sólo-medicamentos, como también los tratamientos de la terapia del comportamiento.
En el cuidado rutinario comunitario, los niños visitaron al doctor de tratamiento de la comunidad de la escogencia de sus padres una a dos veces al año por cortos períodos de tiempo. Adicionalmente, el doctor de tratamiento comunitario no tuvo ninguna interacción con los profesores.
Los resultados del estudio indican que los tratamientos de combinación y el de manejo con medicación solamente, a largo plazo, fueron superiores al tratamiento intensivo del comportamiento y al tratamiento rutinario de la comunidad. En algunas áreas tales como la ansiedad, el rendimiento académico, la desobediencia, las relaciones padre-hijos y las aptitudes sociales, el tratamiento de combinación era usualmente superior. Otra ventaja del tratamiento combinado era que los niños podían ser tratados exitosamente con una dosis más baja de medicina, en comparación con el grupo de solo-medicamentos.
Tratamiento de Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad en Niños de Edad Preescolar (PATS).
Ya que muchos niños son diagnosticados en los años preescolares con el TDAH y se les recetan medicamentos, es importante conocer la seguridad y eficacia de dicho tratamiento. El NIMH está patrocinando actualmente un estudio en múltiples sitios, el Estudio de Tratamiento para el TDAH en Preescolares” (PATS). Es el primer esfuerzo de esta magnitud en examinar la seguridad y eficacia de un estimulante, metilfenidato, para el tratamiento del TDAH en este grupo de edad. El estudio PATS utiliza un diseño aleatorio doble-ciego, controlado por placebos. Los niños de 3 a 5 años que padecen de síntomas severos y persistentes delTDAH que perjudican su funcionamiento son los elegibles para este estudio. Para evitar usar medicamentos a tan temprana edad, todos los niños que entran a este estudio son primero tratados con terapia de comportamiento. Solo los niños que no demuestran suficiente mejora con esta terapia son considerados para la parte médica del estudio. El estudio está siendo conducido en el Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York, en la Universidad Duke, la Universidad John Hopkins, la Universidad de Nueva York, la Universidad de California en Los Ángeles y la Universidad de California en Irvine. La inscripción total en el estudio es de 165 niños.
¿A qué tratamiento mi hijo debería someterse?
Para los niños que padecen del TDAH, ningún tratamiento específico es la respuesta que aplique a todos los niños. Un niño a veces puede sufrir un efecto secundario indeseado a un medicamento, que convertiría ese tratamiento en particular en inaceptable. Y si un niño padece de TDAH también sufre de ansiedad o depresión, un tratamiento que combine medicación con terapia de comportamiento puede ser lo mejor. Las necesidades de cada niño y su historia personal deben ser cuidadosamente considerados.
Durante décadas, se han usado los medicamentos para tratar los síntomas del TDAH.
Los medicamentos que parecen ser más efectivos son un tipo de droga conocido como estimulantes. A continuación se detalla una lista de estimulantes, su nombre comercial (o marca) y sus nombres genéricos. “Edad aprobada” significa que el medicamento ha sido probado y encontrado seguro y eficaz en niños de esa categoría de edad.
Nombre Comercial Nombre genérico Edad aprobada
Adderall anfetamina 3 y más
Concerta metilfenidato (larga duración) 6 y más
Cylert* pemolina 6 y más
Daytrana parche de metilfenidato 6 y más
Dexedrina dextroanfetamina 3 y más
Dextrostat destroanfetamina 3 y más
Focalin dexmetilfenidato 6 y más
Metadate ER metilfenidato (liberación prolongada) 6 y más
Metadate CD metilfenidato (liberación prolongada) 6 y más
Ritalin metilfenidato metilfenidato 6 y más
Ritalin SR metilfenidato (liberación prolongada) 6 y más
Ritalin LA metilfenidato (de larga duración) 6 y más
* El Cylert no debería considerarse, por lo general, como una droga de terapia inicial para el TDAH, debido al potencial que posee de causar efectos secundarios que afecten el hígado.
La Administración de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos (FDA) aprobaron una droga para el TDAH que no es un estimulante. El medicamento, Strattera®, o atomoxetina, trabaja en el neurotransmisor norepinefrina, mientras que los estimulantes principalmente trabajan en la dopamina o una combinación de dopamina y norepinefrina. Ambos de estos neurotransmisores, se cree, juegan un rol en el TDAH. Strattera puede ser prescrito como único medicamento para tratar el TDAH o puede ser ofrecido en conjunto con medicamentos estimulantes.
Aunque algunas personas obtienen mejores resultados de una medicación, otros la obtienen de otra. Es importante trabajar con el médico que las prescribe para encontrar la medicación y la dosis correcta. Para muchas personas, los estimulantes dramáticamente reducen su hiperactividad e impulsividad y mejoran su habilidad para enfocarse, trabajar y aprender. La medicación también puede mejorar la coordinación física, como la que es necesaria en la escritura a mano y en deportes.
Las drogas estimulantes, cuando son usadas con supervisión médica, son usualmente considerados muy seguros. Los estimulantes no hacen que un niño se sienta “dopado”, aunque algunos niños dicen que se sienten raros o diferentes. Tales cambios usualmente son muy menores. Aunque algunos padres se preocupan que sus hijos puedan quedar adictos al medicamento, hasta la fecha no hay evidencia convincente de que los medicamentos estimulantes, cuando son usados para tratar el TDAH, causen abuso de drogas o dependencia. Una revisión de todos los estudios a largo plazo de medicación de estimulantes y abuso de sustancia, conducidos por investigadores en el Massachussetts General Hospital y la Escuela Médica de Harvard, encontró que los adolescentes que padecían del TDAH que permanecieron con su medicación durante sus años de adolescencia tenían menores probabilidades de uso o abuso de sustancia que los adolescentes con TDAH que no estaba tomando medicamentos.
Las drogas estimulantes vienen en formas de largo y corto plazo. Los nuevos estimulantes con liberación-sostenida o prolongada pueden tomarse antes de la escuela y son de larga duración, para que el niño no tenga que ir a la enfermería a tomarse una pastilla todos los días. El médico puede discutir con los padres acerca de las necesidades del niño y decidir que preparación usar y si el niño necesita tomar el medicamento durante horas de escuela solamente o también en tardes y fines de semana.
Si un niño no muestra mejoras de los síntomas luego de tomar el medicamento por una semana, el médico puede tratar de ajustar la dosis. Si todavía no hay mejoras, el niño puede ser cambiado a otro medicamento. Alrededor de uno en cada diez niños no es ayudado por un medicamento de estimulantes. Otros tipos de medicamentos pueden usarse si los estimulantes no funcionan o si el TDAH ocurre junto con otro trastorno. Los antidepresivos y otros medicamentos pueden ayudar a controlas la ansiedad o depresión acompañante.
A veces los doctores pueden recetar un medicamento a un niño que ha sido aprobado por la FDA para el uso en adultos o en niños más viejos. El uso de este medicamento es llamado “off label” (sin etiqueta). Muchos de los medicamentos nuevos que están demostrando ser útiles para las condiciones de la niñez son recetados sin de etiqueta porque sólo algunos han sido sistemáticamente estudiados para comprobar su seguridad y eficacia en niños. Los medicamentos que todavía no han sido sujetos a tales pruebas son dispensados con la aclaración de que “la seguridad y eficacia no ha sido comprobada en pacientes pediátricos.”
Efectos Secundarios de los Medicamentos
La mayoría de los efectos secundarios de los medicamentos estimulantes son menores y usualmente relacionados a la dosis del medicamento que se esté tomando. Una dosis más alta produce más efectos secundarios. Los efectos secundarios más comunes son disminución del apetito, insomnio, incremento de la ansiedad y/o irritabilidad. Algunos niños han reportado dolor de estómago o leves dolores de cabeza.
El apetito parece fluctuar, usualmente siendo poco durante el medio día y más normal para la cena. Cantidades adecuadas de comida nutritiva deben estar disponibles para el niño, especialmente durante las horas pico de apetito.
Si el niño tiene dificultades para dormir, se pueden intentar varias- una dosis más baja del estimulante, darle el estimulante en horas más tempranas del día, descontinuar la dosis de la tarde o noche, o darle un medicamento adjunto como un antidepresivo o clonidina en bajas dosis. Algunos niños desarrollan tics durante el tratamiento. Éstos pueden ser disminuidos al cambiar la dosis del medicamento. Algunos niños no pueden tolerar ningún estimulante, no importa que tan baja sea la dosis. Algunos no-estimulantes tales como Strattera han sido ahora aprobados por la FDA para el tratamiento del TDAH, tanto en adultos como en niños.
Cuando el rendimiento escolar y el comportamiento de un niño comienza a mejorar poco después de comenzar la medicación, el niño, los padres y los maestros tienden a alabar a la droga como la causante del cambio repentino. Desafortunadamente, cuando la gente ve tales cambios inmediatos, piensan que la medicación es todo lo que necesitan. Pero los medicamentos no curan el TDAH; sólo ayudan a controlar los síntomas el día en que se toma. Aunque los medicamentos ayudan al niño a prestar más atención y completar sus tareas, no pueden incrementar su conocimiento o mejorar habilidades académicas. Los medicamentos ayudan al niño a usar las habilidades y conocimientos que ya posee.
La terapia de comportamiento, consejo emocional y apoyo práctico ayudarán a un niño que padece del TDAH a lidiar con los problemas diarios y a sentirse mejor consigo mismo.
Datos para recordar de la medicación para el TDAH
Medicación para el niño que padece del TDAH y del Trastorno Bipolar
Debido a que a un niño que padece de trastorno bipolar probablemente será recetará un estabilizador de ánimos tales como el litio o Depakote®, el doctor tendrá que considerar cuidadosamente si el niño debería tomar uno de los medicamentos usualmente reservados para el TDAH. Si se le receta un medicamento estimulante, se le puede dar en dosis más bajas de lo usual.
La familia y el niño que padece del TDAH
La medicación puede ayudar al niño que padece del TDAH en su vida cotidiana. El o ella podrá controlar mejor, algunos de los problemas de comportamiento que lo han llevado a tener problemas con sus padres y sus hermanos. Pero toma tiempo deshacer la frustración, la furia y la culpabilidad que puede que se puede haber sentido por tanto tiempo. Los padres y el niño pueden necesitar ayuda especial para desarrollar técnicas para el manejo de los patrones de comportamiento. En tales casos, los profesionales de la salud mental pueden aconsejar al niño y la familia, ayudándolos a desarrollar nuevas habilidades, actitudes y formas de relacionarse los unos con los otros. En terapias individuales, el terapeuta ayuda a los niños que padecen del TDAH a aprender a sentirse mejor con ellos mismos. El terapeuta también puede ayudarlos a identificar e incrementar sus fortalezas, lidiar con problemas diarios y controlar su atención y agresión. En ocasiones, sólo los niños que padecen del TDAH necesitan apoyo terapéutico. Pero en muchos casos, ya que el problema afecta a toda la familia, todos pueden necesitar ayuda. El terapeuta asistirá a la familia a encontrar mejores maneras para manejar los comportamientos perjudiciales y promover el cambio. Si el niño es muy joven, la mayoría del trabajo del terapeuta será con los padres, enseñándoles técnicas para lidiar y mejorar con el comportamiento del niño.
Distintos enfoques de intervención se encuentran disponibles. Conocer algo acerca de los diferentes tipos de intervención hace más fácil escoger un terapeuta que sea apropiado para las necesidades de la familia.
La psicoterapia ayuda a las personas que padecen del TDAH, a quererse y aceptarse a pesar de sus diferencias. No se enfoca en los síntomas o las causas subyacentes del trastorno. En la psicoterapia, el paciente habla con el terapeuta acerca de pensamientos y emociones que lo molestan, exploran patrones de comportamiento derrotistas, y aprenden métodos alternativos para manejar sus emociones. Mientras hablan, el terapeuta trata de ayudarlos a entender como pueden cambiar o lidiar mejor con su TDAH.
La Terapia de Comportamiento (BT) ayuda a la gente a desarrollar maneras más efectivas para trabajar en problemas inmediatos. En vez de ayudar al niño a entender sus sentimientos o acciones, los ayuda a cambiar su forma de pensar y de lidiar con el TDAH directamente, y por ende, puede llevar a cambios en el comportamiento. El apoyo puede ser asistencia práctica, es decir, como ayudarlos a organizar tareas o quehaceres o ayudarlos a lidiar con eventos emocionalmente fuertes. El apoyo también puede ser un monitoreo personal del comportamiento de uno mismo, y en darse premios o elogios a uno mismo por actuar en la manera deseada, tales como controlar su enojo o pensar antes de actuar.
El entrenamiento en habilidades sociales también puede ayudar al niño a aprender nuevos comportamientos. En el entrenamiento de habilidades sociales, el terapeuta discute y plantea comportamientos apropiados importantes para el desarrollo y conservación de relaciones sociales, tales como esperar su turno, compartir juguetes, pedir ayuda, responder a provocaciones o burlas, y entonces le da a los niños una oportunidad para practicarlos. Por ejemplo, un niño puede aprender a “leer” las expresiones faciales y el tono de voz para entonces responder apropiadamente. El entrenamiento en aptitudes sociales ayuda al niño a desarrollar mejores maneras para jugar y trabajar con otros niños.
Los grupos de apoyo ayudan a individuos y padres a conectarse con otras personas que tienen problemas y preocupaciones similares. Los miembros de los grupos de apoyo a menudo se reúnen de manera regular (mensualmente, por ejemplo) para escuchar charlas de expertos del TDAH, compartir frustraciones o éxitos, y obtener referencias de especialistas calificados e información acerca de qué funciona. Los números hacen la fuerza, y compartir experiencias con otros que tienen problemas similares ayuda a la gente a saber que no están solos. Las organizaciones a nivel nacional están mencionadas al final de este documento.
El entrenamiento de habilidades de los padres, ofrecidos por terapeutas o en clases especiales, le proporciona a los padres herramientas y técnicas para el manejo del comportamiento de su hijo. Una técnica de este tipo es el uso de un sistema de puntos para la premiación o recompensa inmediata de buen comportamiento o trabajo. El otro es el uso de un “time-out” o castigo de aislamiento a una silla o recámara cuando el niño se torna demasiado rebelde o fuera de control. Durante estos períodos, el niño es removido de la situación agitante y se sienta solo y en silencio por un tiempo para calmarse. También se les puede enseñar a los padres a proveerles de “tiempo de calidad” cada día, en donde ambos comparten una actividad relajante o placentera. Durante este tiempo juntos, los padres buscan oportunidades para notar y señalar lo que el niño hace bien, y elogiar sus fortalezas y habilidades.
Este sistema de premiaciones y estructura puede ser una manera efectiva de modificar el comportamiento de un niño. Los padres (o maestros) identifican algunos comportamientos deseables que quieren alentar en el niño – como pedir un juguete en vez de tomarlo, o completar una tarea sencilla. Se le dice al niño exactamente lo que se espera de él para así ganarse su premio. El niño recibe su premio cuando ha cumplido con el comportamiento deseado y obtiene un castigo leve si no lo hace. Un premio puede ser algo pequeño, quizás una ficha que puede ser canjeada por privilegios especiales, pero debe ser algo que el niño quiera y esté dispuesto a ganar. El castigo puede ser la remoción de la ficha o un breve “time-out”. Haga un esfuerzo para encontrar el bien en su hijo. El objetivo es que a medida que pasa el tiempo, al niño se le ayude a controlar su propio comportamiento y a escoger el comportamiento más deseado. Esta técnica funciona bien con todos los niños, aunque con los niños que padecen del TDAH pueden necesitar ser premiados más frecuentemente.
Adicionalmente, los padres pueden aprender a estructurar situaciones en formas que permitirán que su hijo tenga éxito. Esto puede incluir permitir que sólo uno o dos compañeros de juego estén presentes en un solo momento, para que el niño no quede sobre-estimulado. O si el niño tiene problemas completando tareas, pueden aprender a ayudar al niño a dividir la tarea grande en pequeños pasos, y elogiar al niño cuando cada paso es completado. Sin importar la técnica específica que utilicen los padres para modificar el comportamiento de sus hijos, algunos principios generales parecen ser más útiles para niños que padecen del TDAH. Estos incluyen darles retroalimentación más frecuente e inmediata (incluyendo premios y castigos), preparando más estructuras por adelantado para situaciones potencialmente problemáticas, y proveer de mayor supervisión y aliento a niños con TDAH en situaciones tediosas o insatisfactorias.
Los padres también pueden aprender a usar métodos de manejo de estrés, tales como la meditación, técnicas de relajación, y ejercicio, para incrementar su propia tolerancia a la frustración a fin de responder con más calma al comportamiento de su hijo. Cabe destacar que el yoga y los ejercicios son tratamientos excelentes para un niño que padece del TDAH.
Algunas Intervenciones de Comportamiento Simples
Los niños que padecen del TDAH pueden necesitar ayuda en organizarse. Por ende:
Los niños que padecen del TDAH necesitan reglas constantes que puedan entender y seguir. Si cumplen las reglas, déles pequeñas recompensas. Los niños que padecen del TDAH a menudo reciben, y esperan, críticas. Busque el buen comportamiento y elógielo.
Su Niño con el TDAH y la escuela.
Usted es el mejor defensor de su hijo. Para ser un buen defensor, usted debe aprender todo lo que pueda acerca del TDAH y como afecta a su hijo en la casa, en la escuela y en situaciones sociales.
Si su niño padece síntomas del TDAH desde una temprana edad y ha sido evaluado, diagnosticado y tratado con modificación al comportamiento, medicamentos o una combinación de ambos, cuando su hijo entre al sistema escolar, infórmele a sus maestros. De ese modo ellos estarán mejor preparados para ayudar al niño a entrar a este nuevo mundo lejos de casa.
Si su niño entra a la escuela y experimenta dificultades que lo llevan a usted a sospechar que él o ella padecen del TDAH, usted puede buscar los servicios externos de un profesional o puede preguntarle a su distrito escolar local a que le pratique una evaluación. Algunos padres prefieren ir a un profesional de su preferencia. Pero es obligación de una escuela evaluar a los niños que ellos sospechen que padezcan del TDAH o cualquier otra discapacidad o trastorno que los esté afectando no sólo en su rendimiento académico, sino también en su interacción con compañeros de clase y maestros.
Si usted siente que su niño padece del TDAH y no está aprendiendo en la escuela como él o ella debería, usted debe averiguar a quién contactar en su sistema escolar. El maestro de su niño debería poder asesorarle con esta información. Entonces usted puede pedir – por escrito – que el sistema escolar evalúe a su niño. La carta debería incluir fecha, su nombre y el de su hijo, y la razón por la cuál está pidiendo una evaluación. Mantenga una copia de esta carta en sus propios archivos.
Hasta hace unos años, muchos sistemas escolares tenían renuencia de evaluar a un niño que padecía del TDAH. Pero leyes recientes han dejado muy claras las obligaciones de una escuela a la cual asista un niño quién se sospecha pueda padecer del TDAH y que esté afectando adversamente a su desempeño escolar. Si la escuela persiste en rehusar la evaluación de un niño, usted puede entonces conseguir una evaluación privada o buscar ayuda negociando con la escuela. La ayuda a veces es tan cercana como el grupo de padres de familia local. Cada estado tiene un Centro de Información y Entrenamiento de Padres (PTI) como también una agencia de Protección y Defensoría (P&A). (Para más información acerca de la ley y la PTI y P&A, vea la sección en grupos de apoyo y organizaciones al final de este documento.)
Una vez su hijo haya sido diagnosticado con el TDAH y califique para los servicios de educación especial, la escuela, trabajando con usted, debe evaluar las fuerzas y debilidades del niño, como también diseñar un Programa de Educación Personalizado (IEP). Usted debería ser capaz de revisar periódicamente y aprobar el IEP de su hijo. Cada año escolar trae nuevos profesores y nuevas tareas, una transición que puede ser un poco difícil para un niño que padece del TDAH. Su hijo necesita mucho apoyo y aliento durante este periodo de tiempo.
Nunca olvide la regla fundamental – usted es el mejor defensor de su hijo.
Su Adolescente con TDAH
Su hijo que padece del TDAH ha pasado con éxito por sus años escolares primarios y ahora está comenzando su viaje a través de secundaria. Aunque su niño ha sido periódicamente evaluado a través de los años, éste es un buen momento para practicarle una re-evaluación completa a la salud de su hijo.
Los años de adolescencia son desafiantes para la mayoría de los niños; pero para los niños que padecen del TDAH, estos años son el aún más difíciles. Todos los problemas de la adolescencia –presión de grupo, el miedo a fracasar académicamente o socialmente, baja auto-estima – son más difíciles de manejar para un niño que padece del TDAH. El deseo de ser independientes, de probar cosas nuevas y prohibidas – alcohol, drogas, y actividad sexual – puede llevar a consecuencias imprevistas. Las reglas que una vez fueron, en su mayoría, seguidas, ahora serán ignoradas. Los padres a veces no estarán de acuerdo en como manejar el comportamiento de su adolescente.
Ahora, más que nunca, las reglas deberían ser sencillas y fáciles de entender. La comunicación entre el adolescente y sus padres puede ayudar a un adolescente a conocer las razones detrás de cada regla. Cuando una regla es creada, debería estar claro el por qué. A veces ayuda tener una tabla o gráfica, usualmente colocada en la cocina, que liste todas las reglas caseras y todas las reglas por las cuales se debe regir cuando esté fuera de la casa (social o escolar). Otra tabla podría listar quehaceres caseros con un espacio para marcar cuando la tarea en cuestión fue terminada.
Cuando las reglas se rompen – y lo harán – debe responder a este comportamiento inapropiado de una manera calmada y práctica. Use el castigo esporádicamente. Aún con adolescentes, un “time-out” (tiempo de aislamiento) puede funcionar. El TDAH a menudo viene acompañado de a impulsividad y el temperamento fuerte o molesto. Un pequeño tiempo a solas puede ayudar.
Mientras el adolescente pasa más y más tiempo lejos de casa, habrá una demanda para un “toque de queda” más tarde y para el uso del carro. Escuche a la petición de su hijo, dé razones para su opinión, escuché la opinión de ellos y negocie. La comunicación, la negociación y el compromiso demostrarán ser muy útiles.
Su Adolescente y Su Carro
Los adolescentes, especialmente los muchachos, comenzarán a hablar acerca de manejar alrededor de los 15 años. En algunos estados, se puede disponer de un permiso de aprendiz a los 15 y una licencia de manejo a los 16. Las estadísticas demuestran que los conductores de 16 años tienen más accidentes por milla manejada que cualquier otra edad. En el año 2000, 18% de los que murieron en accidentes de velocidad en el manejo fueron jóvenes entre los 15 y 19 años. Sesenta y seis por ciento de éstos jóvenes no estaban usando cinturones de seguridad. Los jóvenes que padecen del TDAH, en sus primeros 2 a 5 años de manejo, tienen casi 4 veces la cantidad de accidentes automovilísticos y tienen más probabilidades de causarse daño físico en accidentes, como también 3 veces la cantidad de multas por exceso de velocidad, que jóvenes sin TDAH. 14
La mayoría de los estados, luego de ver las estadísticas de accidentes automovilísticos involucrando a conductores adolescentes, han comenzado a usar un sistema de licencia de conducir del graduado (GDL). Este sistema gradualmente permite a los jóvenes conductores hacia las carreteras por medio de una lenta progresión de exposición a experiencias de manejo más difíciles. El programa, desarrollado por la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico de Carretera y la Asociación Americana de Administradores de Vehículos Motorizados, consiste de 3 etapas: Permiso de aprendiz, licencia intermedia (provisional) y licenciatura completa.
El conductor debe demostrar una actitud de manejo responsable en cada etapa antes de avanzar al próximo nivel. Durante la etapa del permiso de aprendiz, un adulto con licencia debe estar en el carro en todo momento. Este período le dará al aprendiz la oportunidad para practicar, practicar y practicar. Entre más maneje su hijo, más eficiente será. El sentimiento de logro o realización que obtenga el adolescente con TDAH cuando finalmente obtenga la deseada licencia en sus manos hará que todo el tiempo y esfuerzo invertido haya valido la pena. 15
Nota: Las Hojas de Datos Legislativos del Estado – Sistema de Licencia de Manejo del Graduado pueden ser encontradas en su sitio web: http://www.nhtsa.dot.gov/people/outreach/safesobr/21qp/html/fact_sheets/Graduated_Driver.html o pueden ser ordenadas de NHTSA Headquarters, Traffic Safety Programs, ATTN: NTS-32, 400 Seventh Street, S.W., Washington, DC 20590; teléfono 202-366-6948.
Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en Adultos
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad es un trastorno altamente divulgado de la niñez que afecta aproximadamente a 7 por ciento de todos los niños. Sin embargo, lo que es menos conocido es la probabilidad de que muchos de los niños que padecen del TDAH, lo seguirán teniendo cuando sean adultos.
Varios estudios llevados a cabo en años recientes estiman que entre 40 a 60 por ciento de los niños que padecen del TDAH continúan exhibiendo síntomas en los años adultos. 16
Los primeros estudios en adultos que nunca fueron diagnosticados con el TDAH cuando eran niños pero que mostraban síntomas de adultos, fueron realizados a finales de la década de los 70 por los doctores Paul Wender, Frederick Reimherr y David Wood. Estos adultos sintomáticos fueron retrospectivamente diagnosticados con el TDAH luego de que los investigadores entrevistaran a los padres. Los investigadores desarrollaron el criterio clínico para la diagnosis del TDAH en un adulto (el Criterio de Utah), lo que combinaba la historia pasada del TDAH con evidencia actual de comportamientos del TDAH. 17 Otras evaluaciones de diagnóstico están disponibles; entre ellas la ampliamente usada Escala de Valoración Conners y la Escala Brown de Trastorno del Déficit de la Atención.
Típicamente, los adultos con TDAH desconocen que padecen de esta condición –a menudo sienten que es imposible organizarse, mantener un trabajo, una cita. Las tareas cotidianas de levantarse, vestirse y prepararse para trabajar, llegar a tiempo, y ser productivo en el trabajo, pueden ser un gran desafío para un adulto con TDAH.
Diagnosticando TDAH en un Adulto
Diagnosticar a un adulto con TDAH no es fácil. Muchas veces, cuando un niño es diagnosticado con un trastorno, un padre reconocerá que él o ella tiene varios de los síntomas que el niño tiene, y por primera vez, comenzará a comprender algunos de los rasgos que le han dado problemas por años –distracción, impulsividad, inquietud. Otros adultos buscarán ayuda profesional para su depresión o ansiedad y descubrirán que la causa principal de algunos de sus problemas emocionales es el TDAH. Ellos podrían tener un historial de fracasos escolares o problemas en el trabajo. Muchas veces han estado involucrados en frecuentes accidentes automovilísticos.
Para ser diagnosticado con el TDAH, un adulto debe tener síntomas persistentes y actuales que provengan desde la niñez.18 La exactitud del diagnóstico del TDAH en un adulto es de extrema importancia y debiera ser llevada a cabo por un médico con pericia en el área de disfunción o trastornos de atención. Para un diagnóstico certero, un historial del comportamiento del paciente durante la niñez, junto a una entrevista a su pareja, un padre, amigo cercano o algún otro asociado cercano, será necesario. Un examen físico y pruebas psicológicas serán necesarios también. Comorbilidad con otras condiciones puede existir, tales como deficiencias de aprendizaje específicas, ansiedad u otros trastornos emocionales.
Un diagnóstico correcto del TDAH puede traer una sensación de alivio. El individuo ha traído a su adultez muchas percepciones negativas de sí mismo que lo pueden haber llevado a tener baja autoestima. Ahora puede comenzara comprender porque tiene algunos de sus problemas y puede comenzar a encararlos. Esto puede significar, no solamente un tratamiento para el TDAH sino también psicoterapia que lo pueda ayudar a lidiar con el enojo que siente del fracaso en diagnosticarle este trastorno cuando era más joven.
Tratamiento del TDAH en un Adulto
Medicamentos. Al igual que sucede con los niños, si un adulto toma un medicamento para el TDAH, usualmente empieza con un medicamento estimulante. Estos medicamentos estimulantes afectan la regulación de dos neurotransmisores, la norepinefrina y la dopamina. El nuevo medicamento no estimulante aprobado para el TDAH por la FDA (Administración de Drogas y Alimentos), la atomoxetina (Strattera ®), ha sido evaluada en estudios controlados tanto en niños como en adultos y ha comprobado su efectividad. 19
Los antidepresivos son considerados como una segunda opción para el tratamiento de adultos con TDAH. Los antiguos antidepresivos, los tricíclicos, algunas veces son utilizados porque estos también, como los estimulantes, afectan la noradrenalina y la dopamina. La venlafaxina (Effexor®), un nuevo antidepresivo, es también utilizado por su efecto sobre la noradrenalina. El bupropión (Wellbutrin®), un antidepresivo con un efecto indirecto en el neurotransmisor dopamina, ha sido útil en las pruebas clínicas en el tratamiento del TDAH en niños como en adultos. También tiene el atractivo adicional de ser útil en reducir el consumo del tabaco.
Al preparar una receta para un adulto, se hacen consideraciones especiales. El adulto puede necesitar una dosis menor de medicamento por su peso. Un medicamento puede tener una acción prolongada promedio en un adulto. El adulto puede tomar otros medicamentos por problemas físicos como la diabetes o la presión alta. Usualmente el adulto también esta tomando un medicamento para la ansiedad y la depresión. Todas estas variables deben ser tomadas en consideración antes de que se recete un medicamento.
Educación y Psicoterapia. Aunque el medicamento brinda el apoyo necesario, el individuo debe mejorar por su propia cuenta. La educación psicológica y la psicoterapia individual pueden ser muy útiles como apoyo para esta situación. Un consejero profesional puede ayudar a un adulto que padece del TDAH a organizar su vida utilizando “material de apoyo” – un calendario de gran tamaño colocado donde pueda ser visto en la mañana, agendas diarias, listas, notas de recordatorio, y tener un lugar especial para llaves, facturas, y los papeles de uso diario. Las tareas pueden ser organizadas en secciones, de manera que la conclusión de cada sección brinde una sensación de logro. Además, los adultos que padecen de TDAH deben aprender lo más que puedan acerca de su enfermedad.
La psicoterapia puede ser útil en conjunto con medicamentos y educación. Primero, el solo recordar mantener una cita con el terapeuta es un paso importante cuando intenta mantener una rutina. La terapia puede ayudar a cambiar el pobre concepto que se tiene de uno mismo al examinar las experiencias que causaron este concepto. El terapeuta puede alentar al paciente que padece del TDAH a ajustarse a los cambios incorporados a su vida por la terapia – la pérdida percibida de la impulsividad y el amor de tomar riesgos, la nueva sensación de pensar antes de realizar una acción. Mientras el paciente comienza a tener pequeños éxitos en su nueva habilidad de organizar las complejidades de su vida, el mismo podrá empezar a apreciar las características positivas del TDAH – la energía ilimitada, la calidez y el entusiasmo.
Para más información
Información y Organizaciones sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad en la Biblioteca Nacional de Medicina-NLM de MedlinePlus (en Español).
REFERENCIAS
1Still GF. Some abnormal psychical conditions in children: the Goulstonian lectures. Lancet, 1902;1:1008-1012.
2DSM-IV-TR workgroup. The Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fourth Edition, Text Revision. Washington, DC: American Psychiatric Association.
3Consensus Development Panel. Defined Diets and Childhood Hyperactivity. National Institutes of Health Consensus Development Conference Summary, Volume 4, Number 3, 1982.
4Wolraich M, Milich R, Stumbo P, Schultz F. The effects of sucrose ingestion on the behavior of hyperactive boys. Pediatrics, 1985; 106; 657-682.
5Hoover DW, Milich R. Effects of sugar ingestion expectancies on mother-child interaction. Journal of Abnormal Child Psychology, 1994; 22; 501-515.
6Biederman J, Faraone SV, Keenan K, Knee D, Tsuang MF. Family-genetic and psychosocial risk factors in DSM-III attention deficit disorder. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 1990; 29(4): 526-533.
7Faraone SV, Biederman J. Neurobiology of attention-deficit hyperactivity disorder. Biological Psychiatry, 1998; 44; 951-958.
8The ADHD Molecular Genetics Network. Report from the third international meeting of the attention-deficit hyperactivity disorder molecular genetics network. American Journal of Medical Genetics, 2002, 114:272-277.
10Wender PH. ADHD: Attention-Deficit Hyperactivity Disorder in Children and Adults. Oxford University Press, 2002, p. 9.
11Geller B, Williams M, Zimerman B, Frazier J, Beringer L, Warner KL. Prepubertal and early adolescent bipolarity differentiate from ADHD by manic symptoms, grandiose delusions, ultra-rapid or ultradian cycling. Journal of Affective Disorders, 1998, 51:81-91.
12The MTA Cooperative Group. A 14-month randomized clinical trial of treatment strategies for attention-deficit hyperactivity disorder (ADHD). Archives of General Psychiatry, 1999;56:1073-1086.
13Wilens TC, Faraone, SV, Biederman J, Gunawardene S. Does stimulant therapy of attention-deficit/hyperactivity disorder beget later substance abuse? A meta-analytic review of the literature. Pediatrics, 2003, 111:1:179-185.
14Barkley RA. Taking Charge of ADHD. New York: The Guilford Press, 2000, p. 21.
15U.S. Department of Transportation, National Highway Traffic Safety Administration. State Legislative Fact Sheet, April 2002.
16Silver LB. Attention-deficit hyperactivity disorder in adult life. Child and Adolescent Psychiatric Clinics of North America, 2000:9:3: 411-523.
17Wender PH. Pharmacotherapy of attention-deficit/hyperactivity in adults. Journal of Clinical Psychiatry, 1998; 59 (supplement 7):76-79.
18Wilens TE, Biederman J, Spencer TJ. Attention deficit/hyperactivity disorder across the lifespan. Annual Review of Medicine, 2002:53:113-131.
19Attention Deficit Disorder in Adults. Harvard Mental Health Letter, 2002:19;5:3-6.
Resource Books
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Taking Charge of ADHD, by Russell A. Barkley, PhD. New York: The Guilford Press, 2000.
ADHD: Attention-Deficit Hyperactivity Disorder in Children and Adults, by Paul H. Wender, MD. Oxford University Press, 2002.
Straight Talk about Psychiatric Medications for Kids, by Timothy E. Wilens, MD. New York: The Guilford Press, 1999.
Esto es una revisión de Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad, un folleto impreso por primera vez en 1994 y luego re-impreso en 1996. La revisión fue llevada a cabo por Margaret Strock, miembro del personal de la Rama de Información Pública y Comunicaciones, del Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH). La revisión científica fue llevada a cabo por Russell A. Barkley, Ph.D. (Doctor en Filosofía), Universidad Médica de Carolina del Sur; Peter A. Jensen, Médico, Universidad de Columbia; Edgardo Menvielle, Médico, y Benedetto Vitiello, Médico, miembros del personal, NIMH. La Asistencia editorial fue provista por Lisa Alberts y Constance Burr, Rama de Información Pública y Comunicaciones, NIMH.
Publicación NIH No. 3572
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